miércoles, 27 de junio de 2018

EL MESÍAS TROPICAL





Presentación: 



En junio de 2006, el historiador Enrique Krauze, publicó en la revista Letras Libres (número 90) un ensayo titulado López Obrador, el mesías tropical. Para éste trabajo, además de la investigación histórica reciente, sostuvo entrevistas con el entonces, Jefe de Gobierno del Distrito Federal. 

Ante la imposibilidad de obtenerlo fácilmente y debido a la actualidad que vuelve a tener, por la nueva postulación de López Obrador como candidato presidencial, me permito ofrecer un extracto del mismo, reordenando párrafos y resumiendo lo más posible los aspectos históricos de Tabasco. 

A los personajes mesiánicos en la historia, frecuentemente tendemos a tacharlos de locos o esquizofrénicos, sin entender que una persona que no percibe adecuadamente la realidad, difícilmente puede actuar en ella, y menos aún, manipularla a su favor. 


Biografía



<<Nacido el 13 de noviembre de 1953 en el pequeño pueblo de Tepetitlán, en el seno de una esforzada familia de clase media dedicada a diversos ramos del comercio [...] “Fue un niño muy vivaracho -recordaba su padre- pero tenía una enfermedad: no se le podía decir nada ni regañarlo porque se trababa.” Según parece le decían “piedra” porque pegaba duro: “Se peleaba con alguien, le ganaba y salía con esa sonrisita burlona de te gané.” Era malo para las matemáticas y bueno para el béisbol, aunque “cuando perdía su equipo, terminaba enfurecido”. Tepetitlán tenía unas cuantas calles, pero los López Obrador vivían a sus anchas: “No teníamos barreras –recuerda uno de sus hermanos-, teníamos el pueblo entero, era nuestro” [...] 

En su edición del 9 de julio de 1969, los periódicos Rumbo Nuevo, Diario de Tabasco y Diario Presente, consignaban la muerte de su hermano, José Ramón López Obrador. Los hechos habían ocurrido a las dieciséis horas del día anterior, en el almacén de telas “Novedades Andrés”, propiedad de la familia en Villahermosa. De la declaración que rindió Andrés Manuel López Obrador ante el agente del ministerio público (recogida parcialmente en la prensa), se desprendía que los dos hermanos habían tenido una discusión. Tomando un arma, José Ramón había querido convencer a su hermano de “espantar” a un empleado de una zapatería cercana. Andrés Manuel habría intentado disuadirlo, pero José Ramón lo tildaba de miedoso. De pronto al darle la espalda a su hermano, Andrés Manuel escucho un disparo. Trató de auxiliarlo y quiso llevarlo rápidamente con un médico, pero al poco tiempo José Ramón dejó de existir. Versiones distintas consignaban que a Andrés Manuel, accidentalmente se le había escapado un tiro. La declaración ministerial desapareció de los archivos [...] 

En los años sesenta se mudaron a Villahermosa, capital del estado, en los setenta Andrés Manuel estudio ciencias políticas en la UNAM y se hospedó en la Casa del Estudiante Tabasqueño. A partir de 1977, hasta 1996, pasaría la mayor parte del tiempo en su patria chica. 

Su trayectoria de líder social y activista político [...] había comenzado en 1976 como director de campaña de Carlos Pellicer, cuando el viejo poeta lanzó su campaña como senador del PRI [...] Pellicer moriría en 1977, pero recomendaría a su discípulo con el gobernador Leandro Rovirosa. [...] 

En 1982 tomó posesión un nuevo gobernador, Enrique González Pedrero [...] hombre de izquierda y teórico de la política [...] le encomendó la dirección del PRI estatal. López Obrador puso en marcha una reforma democrática interna no muy distinta de la que Madrazo había intentado en su momento. Se dice que, al advertir en el proyecto ecos de la organización territorial del Partido Comunista Cubano, González Pedrero le advirtió “esto no es cuba”, pero el líder insistió en su plan. >> 


Referentes históricos e ideológicos



<<La historia de Tabasco lo apasionaba tanto o más que la historia de México. Con evidente gusto me refirió su buena impresión de los dos grandes jefes del siglo XX en Tabasco (Tomás Garrido Canabal y Carlos Madrazo) [...] 

Era difícil que un hombre sin mundo entendiera el mundo y el lugar de su país en el mundo. Era difícil que un hombre encerrado en su mundo viera la necesidad de reformarlo en un sentido a la vez realista y moderno. En el concepto de López Obrador, todo lo que México requería estaba en su pasado “La cosa es simple hay que ser como Lázaro Cárdenas en lo social y como Benito Juárez en lo político.” >> 


López Obrador gobernante



<< López Obrador se manifestaba cada vez más como un gobernante popular y populista. De temple rudo, combativo y apasionado, orador incendiario, su vía para emular a Cárdenas consistió en ofrecer un abanico de provisiones gratuitas, entre ellas el reparto de vales intercambiables por alimentos equivalentes a setecientos pesos mensuales, a todas las personas mayores de setenta años. Estos programas, sobre todo el de apoyo a los “adultos mayores” (del cuál no existe padrón), le granjeaban una gran simpatía pero no atacaban de fondo los problemas. “Andrés y su equipo no conocían la complejidad de la problemática social de la ciudad”, me dijo Clara Jusidman, su amiga de muchos años y su jefa en los años ochenta, en el Instituto Federal del Consumidor. En el gobierno perredista de Cuauhtémoc Cárdenas (1997-1999), Jusidman y su equipo habían establecido las bases de una amplia red de “facilitadores” que procuraba atender diversas necesidades relacionadas con la ruptura del tejido social en el DF. “Todo esto se desmanteló –lamentaba Jusidman-, se privilegiaron medidas sociales de relativa simplicidad pero con efectos masivos, como fue la entrega de ayudas económicas a los adultos mayores, a las madres solteras y a las familias con personas discapacitadas; o el montaje de dieciséis escuelas preparatorias y de una universidad sin requisitos de ingreso y con muy poco tiempo de planeación.” Claramente el criterio que las sustentaba era más político e ideológico que práctico y técnico. Lo mismo ocurrió en otros ámbitos. A un costo que nunca se aclaró, en tiempos de López Obrador se construyeron los segundos pisos del Anillo Periférico pero se relegaron necesidades mucho más urgentes que la fluidez vial para los automovilistas: el transporte público, al abasto de agua, la inseguridad, el empleo. Entre 2000 y 2004, el crecimiento del PIB en el DF fue inferior al promedio acumulado en el resto de las entidades. Y el empleo formal entre 2000 y 2005 creció menos que en el resto del país. [...] 

A partir de las ruidosas querellas legales en que se vio involucrado en 2004 y 2005, el jefe de gobierno recurrió a una retórica de polarización social que Cárdenas no habría avalado. Su vocabulario político se impregnó del conflicto entre las clases. Sus enemigos eran los enemigos del pueblo: “los de arriba”, los ricos, los “camajanes”, los “machucones”, los “finolis”, los “exquisitos”, los “picudos”. [...] 

Con López Obrador, la teoría de la conspiración se volvió política de Estado: toda crítica era parte de un “complot” para desbancarlo. >> 


Austeridad republicana



<< López Obrador había afirmado en innumerables ocasiones, que admiraba a Benito Juárez sobre todos los seres en la tierra. Pero su identificación política con Juárez era, sencillamente, insostenible. [...] 

La “austeridad republicana” de los gobiernos juaristas (1858-1872) debía hallar su contraparte en un manejo impecable de las finanzas públicas. No fue el caso. La opacidad en las cuentas públicas del gobierno del DF era entonces (y sigue siendo, hasta la fecha) la zona más turbia en su desempeño. Fox había sacado adelante una Ley de Transparencia que abría a cualquier ciudadano las cuentas públicas del gobierno federal. Muchos gobiernos estatales hicieron lo mismo, pero el DF frenó y limitó la idea, aduciendo que era muy onerosa y, cuando no tuvo más remedio que aceptarla, durante mucho tiempo se negó a dar oficinas al nuevo organismo. Finalmente, inconforme con el consejo nombrado, modificó la ley para disolverlo y nombrar otro. >> 


Su posición ante la Ley



<< En octubre de 2003, una sentencia judicial dictada por un tribunal de circuito obligaba al gobierno del Distrito Federal a pagar una suma (en verdad absurda) por la expropiación de unos terrenos. López Obrador exclamó en términos extrañamente evangélicos: “Ley que no es justa no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia no tiene sentido” y agregó: “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo. La jurisprudencia tiene que ver, precisamente con el sentimiento popular. O sea que si una ley no recoge el sentir de la gente, no puede tener una función eficaz [...] La Corte no es una junta de notables ni un poder casi divino.” 

Si la ley era injusta había caminos institucionales para cambiarla [...] Pero el asunto no era legal sino político. Al litigar el asunto en los medios y negar la autoridad de la Suprema Corte de Justicia, el “Peje” había dado una primera muestra de su idea de justicia y su imagen condicionada de la división de poderes. Un paisano suyo explicó el fundamento de su actitud: “Tiene un concepto marxista del derecho, para él es una arma de la burguesía para dominar al proletariado.” 

En mayo de 2004, otro proceso judicial comenzaría a ocupar las planas de los diarios y el espacio de los noticieros. El gobierno del DF se había negado a respetar una orden de suspensión dictada por un juez dentro de un juicio de amparo. El juez turnó el asunto a la Procuraduría para su consignación. Ante la posibilidad real de verse privado del fuero por la Cámara de diputados y ser sometido a juicio, [...] López Obrador pasó de nuevo a la ofensiva, dobló las apuestas, declaró que no emplearía abogados ni se defendería y que –como admirador de Gandhi y Mandela- prefería ir a la cárcel en vez de acatar una orden que consideraba injusta. >> 


Su religiosidad



<< Según algunas versiones, su religión, como la de más de un de un veinte por ciento de tabasqueños, era evangélica. Según su propio testimonio es católico, aunque no practicante [...] En todo caso, su religiosidad fue buscando cauces propios, políticos, pero habría de tener una inspiración garridista [1]: puritana, dogmática, autoritaria, proclive al odio sobre todas las cosas, redentorista. [...] 

Hacia mediados de 2004, el tema del liderazgo religioso comenzó a aparecer explícitamente en las entrevistas de López Obrador. El no buscaba el poder, sino la oportunidad de servir al prójimo. Su desapego de los bienes terrenales, su pureza, no eran sólo virtudes personales sino argumentos de autoridad política indisputable, pruebas de que él tenía la razón, que sus adversarios estaban equivocados o actuaban de mala fe. Para entonces ya se refería a su persona en términos inconfundiblemente mesiánicos: yo estoy convocando a un movimiento de conciencia, un movimiento espiritual, mucha gente que me ve, gente humilde, lo que me dice es que está orando [...] Yo soy muy demócrata y muy místico, estoy en manos de la gente. >> 

Enrique Krauze en su ensayo ya no pudo comentar lo siguiente, pero pienso que sin duda lo habría hecho. 

En el escudo del movimiento iniciado en 2006 y bautizado en enero de 2011, se observan los referentes ideológicos de López Obrador: el águila republicana de Benito Juárez y un lema, -que realmente llama la atención-: “Sólo el pueblo puede salvar al pueblo” ¿Por qué utilizar el término “salvación”, más aplicable al terreno religioso que al político? Obviamente la salvación implica un salvador, “un mesías”





Quiénes son sus referentes históricos e ideológicos


Tomás Garrido Canabal (1890-1943), discípulo del general Salvador Alvarado y de Felipe Carrillo Puerto, formado bajo la dirección del general Francisco J. Mújica -gobernador carrancista y después obregonista (1915-1916)-, quién víctima de su jacobinismo cambio el nombre de la capital de San Juan Bautista a Villahermosa, además de promover el incendio de imágenes en el marco de una «campaña desfanatizadora». Masón como sus mentores, mostraba una contradictoria mentalidad jacobina y socialista, puritana y fascista. Gobernador de Tabasco en tres períodos interrumpidos instauró la ley seca contra el alcoholismo. Todo estaba regulado: el apagado de luces a las 21.30 horas, cooperativas de distribución agrícolas controladas por el gobierno, ligas de resistencia para cada gremio de trabajadores o empleados. Para los niños y jóvenes se crearon los “camisas rojas” que uniformados con colores rojinegros, recorrían las calles con disciplina fascista y servían como tropas de adoctrinamiento y choque en la campaña “contra Dios y la religión”. El éxito obtenido en Tabasco –clausura de todas las iglesias- hizo que Lázaro Cárdenas lo trajera como Ministro de Agricultura y Ganadería con la misión de “Tabasqueñizar a México”. 

Ya en la capital, instituyó los “camisas rojas” bajo el nombre de "Jóvenes Revolucionarios", que iniciaron sus agresiones contra los católicos y su templos. Así en 1934 cuando se disponían a quemar el templo de San Juan Bautista en la Plaza de Coyoacán, mataron a la joven de 27 años María de la Luz Camacho, e hirieron a otras personas que indefensas trataban de impedir el atentado. La reacción de los católicos fue tal, que el general Cárdenas tuvo que despedir a su ministro, que partió al exilio. 

Carlos Alberto Madrazo Becerra (1915-1969) fue becado por Garrido, fue fundador de los “camisas rojas” a quiénes encabezaba en Coyoacán, y fue quien disparó contra María de la Luz Camacho. 

También colaboró con Vicente Lombardo Toledano en la Universidad Obrera y fue presidente de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, lo mismo que de la de Jóvenes Mexicanos, antes fue uno de los fundadores de la “Confederación de Estudiantes Socialistas del Sureste”, que incluía también obreros y campesinos. 

Gobernador de tabasco de 1959 a 1964 y presidente del Partido revolucionario Institucional (PRI) de 1964 a 1965, tuvo que renunciar ante sus diferendos con el presidente Días Ordaz. 

Nadie lo consigna, pero debió de ser parte del bloque socialista dentro del PRI, bloque conformado por Lázaro Cárdenas del Río, Luis Echeverría Álvarez, Porfirio Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas, etc., que tuvo una participación activa en el trágico desenlace de Tlatelolco 1968, al crear una brigada que dispararía contra estudiantes y ejército. 



El fin de la historia y comienzo de la esperanza







<< López Obrador admiraba al político en Garrido, pero no veía que el político era inseparable del teólogo. El celo antirreligioso de Garrido Canabal era en sí mismo “religioso”, un reverso torcido y cruel del celo que furiosamente combatía [...] 

El otro gran líder de tabasco (mitad cacique, mitad caudillo) había sido Carlos Madrazo. López Obrador se refirió a él en Entre la historia y la esperanza y en entrevistas posteriores 

Tengo recuerdos de él cuando llegaba a mi pueblo –rememoraba López Obrador-. Había cierta veneración por los hombres del poder. Cuando Madrazo visitaba Tepetitlán se ponían arcos de triunfo con palmas, las calles se adornaban [...] lo recibían las mujeres más bellas del pueblo. 

Finalmente, junto a Garrido y Madrazo, en el libro Entre la historia y la esperanza aparecía un tercer personaje. Era el sucesor natural de ambos. Como ellos, gustaba de sentir “la veneración por los hombres del poder”, y compartía con ellos “el ferviente deseo de gobernar”. Heredaría sus virtudes y corregiría sus defectos; él era un idealista de izquierda; nunca se reprocharía su indefinición porque se había atrevido a salir del espacio institucional; no se identificaba con “los de arriba”, el sólo quería el poder para servia a “los de abajo”. El si sabría como purificar a la Revolución. En él terminaba la historia y comenzaba la esperanza: Era naturalmente Andrés Manuel López Obrador. >>


Jorge Pérez Uribe a 26 de junio de 2012


[1] De Tomás Garrido Canabal

martes, 19 de junio de 2018

DE LOS CINCO QUE TENÍA, YA SÓLO ME QUEDAN DOS...


Candidatos: Jose Antonio Meade Kuribreña y Andrés Manuel López Obrador

Pablo Hiriart | 19/06/2018


A medida que se acerca la elección resulta indispensable detenernos a reflexionar el sentido de nuestro voto porque corremos el riesgo de destruir un gran país. El nuestro, ni más ni menos.

Hay dos opciones: López Obrador y Meade, pues Anaya todo indica que se desdibujó. Irreconocible está Ricardo.
Hizo una mala campaña con una sola idea: meter a la cárcel al presidente, ahora ampliada a Meade, López Obrador y hasta a Felipe Calderón.
A Meade se le regatea el voto porque lo apoya el PRI y porque ciertamente hay enojo contra el presidente.
¿Por castigar al PRI y a Peña nos vamos a ahorcar nosotros con un presidente ignorante de las tareas elementales del gobierno?
López Obrador no tiene idea de economía y Meade es un profundo conocedor de esa materia, en la que se ha preparado y actuado desde la juventud.
El mundo pisa la antesala de una guerra comercial, y ¿vamos a elegir al que no sabe de economía ni de comercio ni de relaciones internacionales?
¿Nos hemos vuelto locos?
Estamos en una nueva fase de la violencia y la inseguridad en el país, y si no hay manos experimentadas para enfrentarla esto se va a poner irrespirable en menos de un año.
Meade está por atacar causas, diversificar las estrategias, endurecer la mano y profesionalizar a las policías estatales y aumentar la federal.
López Obrador, en cambio, está únicamente por atacar causas, pero no por combatir el huachicol, ni el robo a ferrocarriles ni a transportes de carga, porque lo hacen personas que necesitan el dinero, son del pueblo y con el pueblo no hay que meterse.
Uno de los crímenes más graves en muchas décadas se cometió en el gobierno de López Obrador, cuando delante de las cámaras de televisión y durante toda la tarde y parte de la noche, tres policías federales fueron linchados, desdentados y quemados vivos en Tláhuac sin que AMLO ordenara frenar a la turba. No lo hizo, según dijo, porque respetaba los usos y costumbres de la gente.
¿Calibramos el tamaño de esa locura? ¿Entendemos lo que se viene si gana?
Nadie sabe qué va a suceder en la relación comercial con Estados Unidos. El TLC se acordó entre un presidente mexicano que sí sabía (Salinas) y dos presidentes de Estados Unidos que también sabían y tenían voluntad de colaboración (Bush padre y Clinton).
Ahora la relación sería exactamente a la inversa: un presidente de Estados Unidos que es racista y antimexicano. Y en Palacio Nacional habría uno que ignora el arte de negociar y de acordar con quienes piensan distinto. ¿Qué va a salir de ese vínculo entre esos dos mandatarios?
Elegir entre Meade y AMLO, dado el contexto de la relación comercial y cooperación para la seguridad entre ambas naciones, es un asunto gravísimo de soberanía. Aquí no caben aventuras producto del 'enojo'.
El país tiene un problema de corrupción. ¿Cómo lo vamos a enfrentar? ¿Con un presidente sin tacha en ese campo? ¿O con uno que defiende a Layda Sansores en sus compras ofensivas?
Que además plantea el cierre de las obras del nuevo aeropuerto, donde perdió el concurso su constructor favorito, para hacerlo en la inviable Santa Lucía por recomendación de ese constructor que quiere ganar dinero a costa de la seguridad de los viajeros.
La elección es muy fácil y nos enredamos en el enojo.
Uno propone cancelar la reforma educativa y devolverle el poder a la CNTE y a su aliada Elba Esther Gordillo.
El otro, Meade, va por profundizar la reforma hacia los contenidos y la educación de calidad, para hacer de ella una herramienta contra la desigualdad, que no sea quitar a unos para dar a otros.
¿Todavía tenemos duda?
Sí, lo reflejan las encuestas. Es patético, pero corremos el riesgo de destruir al país.
Todavía hay poco más de una semana para reflexionar el voto.

sábado, 9 de junio de 2018

LAS COALICIONES Y LA PÉRDIDA DE IDENTIDAD DE LOS PARTIDOS EN MÉXICO


Fuente: elaboración propia con base en los convenios de coalición registrados ante el INE. 


Por Jorge Pérez Uribe

Con las modificaciones electorales de los 70´s y 80´s, observamos que la divida izquierda forma coaliciones con los distintos partidos que sostienen esta ideología y el PRI se desliga de sus partidos satélites: el PARM y el PPS; que pasan a engrosar la coalición de izquierda. En las siguiente elecciones de 1988 y 1994 veremos solos al PRI y al PAN, hasta que en el 2000, el naciente Partido Verde se une al PAN, para cambiar en 2006 al PRI, con el que seguirá hasta el 2018. En tanto el PAN va solo en 2006 y 2012 y para el 2018, después de un virtual golpe de estado de su joven y audaz presidente Ricardo Anaya para erigirse como candidato presidencial, renunciando a la presidencia del PAN para postularse como candidato presidencial de una coalición con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), misma que venía trabajando desde septiembre de 2017. 

<<De cara a las elecciones federales de 2018 (presidencia y Congreso de la Unión) se conformaron tres grandes bloques electorales de partidos políticos; es la primera ocasión en la que la totalidad de los institutos políticos que tienen registro forman parte de alguna coalición electoral.

Ninguna de las 3 coaliciones celebradas es total (100% de las candidaturas de manera conjunta); una de ellas es flexible (postulan entre 25% y 49% de las candidaturas) y las otras dos son parciales (postulan entre 50% y 99%). Esto tiene importantes implicaciones para el desarrollo de la elección y en la competencia política pues impacta en el uso de los tiempos en radio y televisión, así como en el financiamiento de la elección como medios para exponer en menor o mayor medida a sus candidaturas frente al electorado, y también en la manera en que podemos votar las y los electores. 


Competencia política 



Las coaliciones electorales poseen una mecánica que permite a los partidos que la integran delimitar un número específico de cargos a postular de manera conjunta con otros partidos. Aunque a nivel federal se renovarán 629 puestos de elección popular, solamente 365 se pueden someter a un convenio de coalición (los restantes corresponden a cargos por representación proporcional o de primera minoría).


Fuente: elaboración propia con base en los convenios de coalición registrados ante el INE. 


Del 100% de las candidaturas postulables en coalición, una de ellas lo hace casi de manera total, otra en un 89% y la tercera (coalición Todos por México) no alcanza el 50%, lo que implica para este último caso que las contiendas al Congreso de la Unión se verán condicionadas por la participación individual de estos partidos en más de la mitad de los distritos, lo cual tiene el potencial de confundir al electorado considerando que a tal problemática se suma la existencia o no de coaliciones o candidaturas comunes en las elecciones locales, situación que no es novedosa para los partidos que integran esta coalición.

Ahora bien, del pastel llamado coalición, ¿cuál es el tamaño que recibió cada partido político? 

El PAN, PRI y MORENA son los partidos que más candidaturas postularán para cada coalición. Destaca por un lado el PRI como el instituto político que mayor porcentaje del total de las candidaturas tiene, mientras que en el lado opuesto está Nueva Alianza, que además pertenece a la misma coalición.


Cabe destacar que la procedencia partidaria de cada candidatura en coalición es relevante, pues en principio, a partir de dicha ascendencia política, quienes resulten triunfadores se integrarán al grupo parlamentario del partido que los impulsó, independientemente de que dicha candidatura haya contendido a través de la coalición.>>[1]



Fuente: elaboración propia con base en los convenios de coalición registrados ante el INE. 


Implicaciones de las coaliciones


· La principal es la pérdida de identidad 
· Son contra natura y una combinación es imposible 
· La suma de los votos de los partidos no es aritmética 
· Los partidos pesan más que los candidatos 
· Los candidatos pesan más que las estructuras 

La coalición más controvertida es la de “Por México al frente”, en donde confluyen dos partidos de izquierda (PRD y MC) que han hecho de la CDMX, la ciudad del aborto y el “sitio ideal para la bodas y la luna de miel de las parejas gay”y el conservador PAN, partidario de la vida y de la familia natural. La vox populi ha señalado que esta mezcla es como la del agua y el aceite, es decir, imposible, pero ya un locutor la explicó en sentido irónico al decir que “el hueso es el único que ha podido unir el agua y el aceite” (por hueso deben entenderse los puestos políticos). La verdad es que durante la gestión de Felipe Calderón y debido a su intento de controlar al PAN, muchos de los verdaderos panistas abandonaron el partido, siendo sustituídos por incondicionales de Calderón. En los cuadros de la panista delegación Benito Juárez, se puede observar esta neocolonización, efectuada por Mariana Gómez del Campo (sobrina de Margarita Zavala) y su entonces novio Jorge Romero. A esta camada corresponden Santiago Taboada (actual candidato a Alcalde) y Mauricio Tabe (candidato a diputado). La nueva camada de diputados es de renegados de los tradicionales principios panistas y conversos a la “Ideología de género” (ver cuadro):




La realidad de la coalición “Por México al frente”


El descontento entre los militantes y simpatizantes de los tres partidos es manifiesto; pero la verdad es que ha sido el PAN el que ha renunciado a sus principios, para declararse por la “Ley que rige en la CDMX” (ley antidemocrática, elaborada por “notables” desigados por el PRD, pero avalada por varios legisladores panistas que participaron en la farsa del “Congreso Constituyente”, creado para legalizarla. En el cuadro anterior puede observarse como la mayoría de los diputados panistas que participaron aprobaron los puntos controversiales de la agenda LGBT.

En la Coordinación Nacional Ejecutiva de “Por México al frente”, están los presidentes de los 3 partidos, más Santiago Creel, Mariana Gómez del Campo, Jorge Castañeda y Miguel Mancera, es decir, personas en sintonía con la agenda de la izquierda.

En su presentación en la Universidad iberoamericana, el pasado martesRicardo Anaya se declaró totalmente a favor de la agenda LGBT.


Conclusión


Los tiempos y los partidos han cambiado en su diseño original: debemos entender que ya no se rigen por los principios, la ideología y los valores que constituyeron su doctrina inicial; sino que estos varían en función de sus alianzas; por lo que el ciudadano deberá de buscar entre los candidatos que le toca elegir para Presidencia, Senado, Cámara de Diputados, Gobernadores y Jefe de Gobierno (CDMX), Alcaldes y Regidores, a aquellos que sean conforme a su perfil deseado.

Nuestra selección ya no puede ser partidaria, ahora debe ser quizás como siempre debió haber sido, es decir, de personas, ya que en TODOS los partidos hay gentes buenas, con principios y valores, que tienen una trayectoria de políticos o funcionarios honestos. Ya escarmentamos con la actuación política de líderes de partidos, tales como Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador o Felipe Calderón 

Investigar quienes son los candidatos actuales indudablemente es una labor titánica, pero como siempre hay buenos ciudadanos deseosos de servir a los demás y es así que varias agrupaciones han desarrollado una plataforma en donde todos podremos analizar y evaluar a nuestros candidatos en temas relevantes y elegir al que mejor cumpla con nuestras aspiraciones para un servidor público. Esta plataforma se llama www.sabervotar.com.mx/ Para localizar tus candidatos únicamente es necesario que proporciones tu estado y la sección electoral de tu credencial del IFE o INE. Créeme que te sorprenderá.

Notas:
[1] https://www.animalpolitico.com/blogueros-candidata/2018/01/23/coaliciones-electorales/

viernes, 1 de junio de 2018

DE LA DICTADURA DEL `PARTIDO ÚNICO´ A LA `PARTIDOCRACIA´ (MÉXICO)



Por Jorge Pérez Uribe


La dictadura del `partido único´


En el primer semestre de 1976 José Guillermo Abel López Portillo y Pacheco recorría la República Mexicana, en su carácter de candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y de sus partidos comparsas: el Partido Popular Socialista (PPS) y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), para el período de 1976-1982.

Hijo y nieto de célebres políticos e intelectuales, era poseedor de una gran inteligencia y cultura y quizás por lo mismo no estaba satisfecho con ser candidato único para la Presidencia -situación propia de las dictaduras marxistas que pululaban entonces-. Le había fallado la fiel oposición del PAN, en el cual “no se habían puesto de acuerdo para designar candidato” [1]. El único opositor con el que contaba era Valentín Campa, candidato presidencial del Partido Comunista Mexicano, que por ser partido sin registro oficial, no podía aportar votos válidos. Así pues la larga campaña de ocho meses y medio, se convirtió en un tour para que el candidato conociera el país y para el romance que López Portillo sostenía con su ayudante Rosa Luz Alegría, a la postre, Secretaría de Turismo.


La apertura política


Una vez como presidente López Portillo, encargó al político, intelectual e historiador Jesús Reyes Heroles, ahora Secretario de Gobernación promover cambios sustantivos en el esquema electoral para abrir espacios y hacer frente a la inminente realidad política. Así fueron convocados al debate la oposición en pleno y el mundo académico e intelectual para consensuar la reforma, que se expresó en modificaciones constitucionales y en la aprobación, en diciembre de aquel año, de la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE), misma que ordenaba la estructura de un Colegio Electoral; otorgaba el registro a más de una organización que permanecía en la clandestinidad (como el mencionado Partido Comunista); permitía las coaliciones; abría tiempos oficiales en radio y televisión para la promoción de las distintas fuerzas políticas; contenía la nueva fórmula de la representación proporcional (consistente en la repartición de cien escaños entre los partidos según el porcentaje nacional de sufragios que obtuviesen en ese rubro de votación, independientemente de los distritos electorales ganados o perdidos, garantizando de ese modo la presencia parlamentaria de todas las siglas y corrientes); y aumentaba de 186 a 400 el número de diputados que integrarían la Cámara Baja, lo cual obligó a la construcción del faraónico Palacio Legislativo de San Lázaro para darles cabida.

Para la siguiente elección presidencial de 1982 se agregaron: el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), el Partido Demócrata Mexicano (PDM), el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), y el Partido Social Demócrata (PSD).

Es en la reforma legal de 1987 que se acuerda el financiamiento público de carácter pecuniario para los partidos políticos. Los criterios de los cuales se partía era el número de votos obtenidos en las elecciones federales inmediatamente anteriores y el número de curules logradas en la Cámara de Diputados por cada partido, lo que se denominó como “costo mínimo de una campaña para diputado”.

El PAN en un principio rechazó esa paga, pero después decidió aceptarla para capacitación de sus miembros y luego como en todos los partidos iría para remunerar a su burocracia interna, renta de locales y demás.


La memorable contienda de 1988




La elección de 1988, quizás haya sido donde hubo mayor pasión en la elección presidencial. Un fuerte PAN encabezado por el fogoso Manuel Clouthier que aplicaba la Doctrina Social de la Iglesia en un novedoso lenguaje: “tanto más pueblo cuanto sea posible, tanto menos gobierno cuanto sea necesario” y una poderosa coalición de izquierda conformada por el PARM, el PPS y un nuevo partido: el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN) conformado por la Corriente Democrática al interior del PRI, que se separó del mismo en 1987, liderada por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Rodolfo González Guevara, E Ifigenia Martínez de Navarrete y que apoyaba a Cuauhtémoc Cárdenas para la presidencia. También compitieron Rosario Ibarra de Piedra por el desaparecido Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Heberto Castillo por el Partido Mexicano Socialista (PMS), quién declinó su candidatura a favor de Cuauhtémoc Cárdenas.

Desde temprano estaba la gente formada en las casillas y todo el día hubo movimiento de electores. La gente seguía las noticias sobre el conteo nocturno efectuado por Colegio Electoral y repentinamente, el secretario de Gobernación Manuel Bartlett (ahora prominente miembro de MORENA), salió a declarar que “se cayó el sistema” cuando iba ganando la coalición de izquierda. Finalmente, el triunfador muchas horas después, fue el candidato del PRI Carlos Salinas de Gortari, La protesta post electoral con marchas y concentraciones tanto por parte del PAN como por la Coalición de Izquierda fue fuerte y memorable. Eran años en que los partidos vivían sus principios constitutivos y se ceñían a su ideología. Las protestas no fueron en balde, ya que se logró autonomizar el manejo y control del proceso electoral que seguía controlando el gobierno. 


Como resultado de las Reformas realizadas a la Constitución en materia electoral, el Congreso de la Unión expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) en 1990 y ordena la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de contar con una institución imparcial que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales.


Subsidiar (¿o corromper?) la democracia


Con la reforma constitucional y legal de 1990, también se ampliaron los conceptos de financiamiento público:

a) Por actividad electoral;
b) Por actividades generales como entidades de interés público;
c) Por subrogación del Estado de las contribuciones que los legisladores habrían de aportar para el sostenimiento de sus partidos, y
d) Por actividades específicas como entidades de interés público, manteniendo el criterio dual, proporcional al número de votos y escaños. Con la reforma de 1993 se agregó un concepto más, el desarrollo político, que se otorgaba a los partidos con registro más reciente, razón por la cual no tenían financiamiento público [2].

Antes de 1993 no se establecían reglas respecto del financiamiento privado ni sobre topes de gastos de campaña, tampoco sobre mecanismos de información, supervisión y fiscalización de los ingresos y gastos de los partidos políticos y, en consecuencia, no se establecían sanciones sobre el particular. Fue con la reforma constitucional y legal de 1993 cuando se estableció, además de las disposiciones que regulaban el financiamiento público directo a los partidos políticos, normas relativas al financiamiento privado. De igual forma, se prohibió el financiamiento proveniente de los poderes federales, de los estados o de los ayuntamientos, distinto del regulado conforme a la propia normativa electoral. Asimismo, se prohibieron las aportaciones de entidades públicas, de extranjeros, de ministros de culto y de empresas mercantiles. Se determinó que las aportaciones privadas no serían deducibles de impuestos, y se previó la obligación de los partidos de presentar informes respecto de sus ingresos y egresos. Las aportaciones anónimas se permitían hasta un monto total equivalente al 10% de lo recibido por financiamiento público. Se fijaron límites a las aportaciones individuales y de personas morales, en 1% y 5%, respectivamente, del monto total del financiamiento público otorgado a todos los partidos. Se establecieron reglas para fijar topes a los gastos de campaña, siendo atribución del Instituto Federal Electoral el determinarlos, y la imposición de sanciones estaba a cargo del entonces Tribunal Federal Electoral.

Con la reforma electoral de 1996, los partidos políticos pactaron un marco normativo en la Constitución y en la ley sobre las condiciones de la competencia, que incluyó: -Un financiamiento público predominante frente al privado.

Se habló entonces de los partidos como de franquicias, que efectivamente fueron adquiridas por varias familias como la de Jorge González Torres y su hijo Jorge Emilio González Martínez con el Partido Verde o la de Gustavo Riojas Santana, su esposa Bertha Alicia Simental García y su hermana Norma Patricia Riojas Santana, con el Partido de la Sociedad Nacionalista, también la poderosa líder del magisterio, Elba Esther Gordillo y familia, adquirieron su franquicia mediante el Partido Nueva Alianza.

Pero el “futuro político” estaba también en hacer carrera dentro de un partido, empezando como simpatizante, luego como empleado bien remunerado del mismo, para luego presentarse como candidato a diputado local, en otro período como candidato a diputado federal y finalmente como candidato a senador. Si esto falla en algún periodo, también se puede fungir como alcalde, síndico o asesor de algún diputado o senador.


La pérdida de principios y de ideales políticos


Si en 1988, aún estaban estos encarnados en sus militantes, a lo largo del tiempo se han ido olvidando y sustituyendo por la ambición de detentar una posición, ya sea en este u otro partido, independientemente de su plataforma política e ideológica.

Quizás donde sea más evidente es en el Partido Acción Nacional, fundado en 1939 por Manuel Gómez Morín junto con Efraín González Luna, Aquiles Elorduy, Luis Calderón Vega, Francisco Fernández Cueto, Alejandro Ruiz Villaloz, Rafael Preciado Hernández, Juan Gutiérrez Lascuráin y Manuel R. Samperio, entre otros. El PAN a pesar de ser un partido político laico, sostiene una ideología humanista, afín a las ideas cristianas, tomistas y de la democracia cristiana. En años anteriores era indispensable para el progreso de sus militantes el tomar los cursos de formación que se ofrecían durante cada año. Su plataforma de principios y valores era repetida constantemente en los medios y en las sesiones de trabajo. Sin embargo en el 2000, llegó a la presidencia Felipe calderón Hinojosa, quien cuando era presidente del partido tenía como lema “ganar la Presidencia, sin perder el Partido”, pero cuando estuvo en la Presidencia olvido todo y quiso ganar el Partido pero para él; por lo que empezó a perseguir al Presidente del PAN, Manuel Espino, para poner en su lugar a su incondicional Germán Martínez Cázares, ahora vocero de AMLO. Calderón violando estatutos y demás colocó a sus incondicionales en puestos claves, muchos verdaderos panistas abandonaron el partido. Se perdió la selectividad en la aceptación y se incorporó a gente que se afiliaba para conservar su “chamba” en el gobierno o bien para buscar “chamba” en el mismo. Se puede hablar de un PAN antes y después de Calderón.

En los partidos de izquierda ocurrió algo semejante, ya que si bien fueron fundados por viejos luchadores sociales del Partido Comunista Mexicano e incluso miembros de las guerrillas, con el tiempo y el flujo del dinero, estos principios e ideales, cayeron en el olvido, siendo sustituidos por la ambición político-económica.

Notas:
[1] Personalmente pienso que fue una estrategia del PAN, para lograr la apertura del sistema político, creado por los generales triunfadores en la revolución Mexicana: Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas, sistema hermético que controlaba las elecciones y los medios de difusión.
[2] Rosa Adriana Figueroa Álvarez Regulación del financiamiento de los partidos políticos en México, Orozco Henríquez, José de Jesús. “El financiamiento y fiscalización de los partidos políticos en México: sus fortalezas y debilidades al año 2003”, Election Law Journal, Volumen 3, Número 3, 2004, p. 476. Revista del Instituto de Investigaciones Legislativas del Senado de la República “Belisario Domínguez” Pluralidad y consenso | 47