miércoles, 27 de septiembre de 2017

19 DE SEPTIEMBRE DE 1985 Y 2017 ¿COINCIDENCIA O MEMORIA?


Foto de 1985 con el majestuoso Hotel Regis, derrumbándose

Exactamente a 32 años del sismo de 1985, en un martes 19 de septiembre México vivió un fuerte sismo de 7.1 grados según el Servicio Sismológico Nacional, con epicentro en el estado de Morelos. Las cifras iniciales de 5 muertos han ascendido ya a 330.


“México es un país destrozado”, donde impera “un estado de no derecho” y la corrupción “ha tocado todos los sectores”



Contra mi costumbre de no tocar asuntos de nota roja que la prensa y televisión nacional se encargan de restregarnos por varios días, me encontraba trabajando en un artículo sobre el asesinato de la bella estudiante Mara Castilla. Se preguntaran cual es la razón, y es que este asesinato es reflejo de un problema más profundo: la falta de total de respeto por la vida, que se ha enseñoreado en nuestra sociedad.

Todavía, hace cuarenta años la vida era sagrada, el aborto era penalizado, para los asaltantes era señal de prestigio robar a la víctima o asaltar una casa, sin que los afectados se dieran cuenta, para no recurrir a la violencia. Las violaciones que eran pocas no llevaban tampoco al homicidio de la ultrajada.

Pero vino el incremento de la criminalidad por el narcotráfico, que recurrió como una actividad conexa al secuestro, en un principio cuando se pagaba el rescate, el secuestrado era devuelto con vida. Después esto cambió y se sacrificaba al secuestrado a pesar del pago del rescate. Fue en los 90´s en Ciudad Juárez, donde nació la costumbre de secuestrar a mujeres para divertirse con ellas y luego tirar sus cadáveres fuera de la ciudad.

Por otra parte a principios de este siglo la legislación legalizó el aborto, y redujo las sanciones a los delincuentes.

El caso de Mara Castilla es doblemente triste, porque ella participó en la protesta por el asesinato de una estudiante universitaria de la Ciudad de México, en el mes de mayo y subió este twitter:



Tristemente Mara, consciente de las situación en peligro en que incurría, no hizo nada por evitar esos riesgos, ya que en la madrugada en que fue asesinada venía de un bar como a las 5 de la mañana, pidió un taxi a la empresa Cabify y parece que se quedó dormida o inconsciente en el taxi que la conducía, el cual llegó a la dirección solicitada, pero la joven no se bajó. Después de 20 minutos el conductor enfiló a un hotel en donde abusó de ella y la mató.

“México es un país destrozado”, donde impera “un estado de no derecho” y la corrupción “ha tocado todos los sectores”. Fueron las reflexiones pronunciadas por Rafael Ibarra Farfán, coordinador de programas sobre cultura de la legalidad en la asociación México Unido contra la Delincuencia, en el primer Debate Internacional sobre la Corrupción convocado por el Vaticano Reconoció que el país atraviesa por su peor momento en décadas, con numerosos ex gobernadores presos, imputados e, incluso, prófugos. “Hemos tenido casos muy sonados de corrupción en Veracruz, en Tabasco, en Quintana Roo, es imposible que el ejecutivo federal no esté al tanto de lo que hacen los gobernadores de su mismo partido”.

Muestra de este “estado de no derecho”, es que el 18 de junio de 2016 entró en vigor en la Ciudad de México (CDMX) el Nuevo Sistema de Justicia Penal. En la nueva justicia penal no todo es cárcel. Existen una serie de delitos, que en lo común se conocen como no graves, que pueden resolverse asegurando la reparación del daño y mediante otro tipo de sanciones. Así fue que el asesino de Mara que era “guachicolero”, es decir se dedicaba a sustraer petróleo de los oleoductos de PEMEX, actividad por la que fue aprendido, fue exonerado por no considerarse grave su delito e incluso se le extendió un certificado de no antecedentes penales que mostró a la empresa Cabify para que lo contratara como chófer. 


¿Una extrañísima coincidencia? 


La extrañísima coincidencia de los dos sismos de mayor intensidad que ha sufrido la CDMX en los últimos 32 años, en el mismo día y mes, da mucho que pensar. Personalmente la vida me ha enseñado que detrás de la mayoría de las “coincidencias” hay una inteligencia, una voluntad, y perdónenme los descreídos, pero no pienso que este caso sea la excepción, simplemente que ahora estamos ante la Inteligencia y la Voluntad Divina. Y lo digo no en el sentido de que sea un castigo divino, ya que tenemos un Dios respetuoso de la libertad humana y también de la obra de su creación a la que ha dotado de principios y leyes para su funcionamiento; por lo que no debemos entender que un desastre natural sea un castigo de Dios, sino que simplemente es el funcionamiento de la naturaleza.

El sismo del 19 de septiembre de 1985, fue un sismo de proporciones apocalípticas que derrumbó gran cantidad de construcciones y dejó decenas de miles de muertos. Ocasionó que miles de personas abandonarán la CDMX para radicar en otras poblaciones y que se revisará el reglamento de construcciones para hacer las futuras construcciones más resistentes a los movimientos telúricos. Se puede decir que es una la CDMX antes y después del temblor de 1985. Aunado a lo anterior se dio otro fenómeno: el de la solidaridad humana. Decenas de miles de ciudadanos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, ricos y pobres, se lanzaron en forma inmediata a rescatar a los posibles sobrevivientes, no dijeron “esperemos que lo hagan las autoridades, que nos digan lo que hacemos”. La tragedia de la muerte, se convirtió en la fiesta de la vida: “por acá se oye un gemido, un toc, toc, una débil voz” y raudos y veloces los voluntarios se aplicaron a remover escombros.

Al igual que hoy, en 1985 cada quien llevó lo que pudo para ayudar, pero también las grandes ferreterías y las pequeñas tlapalerías donaron sus herramientas y así no faltaron picos, palas, carretillas, poleas, sogas.

Se organizaron improvisadas enfermerías, atendidas por médicos independientes, jubilados, estudiantes de enfermería, enfermeras y voluntarias. Pero también puestos de preparación de comida o improvisadas cocinas para que a los miles de voluntarios no les faltara agua potable y comida.

Muchas constructoras o ingenieros y arquitectos, llegaron con sus empleados a ayudar en forma gratuita. Lo más admirable era ver a aquellos que no pudiendo faltar a su trabajo; concluida la jornada dejaban el traje y la corbata y enfundándose la mezclilla y los tenis acudían a ayudar en una jornada voluntaria, sin paga y con muchos riesgos.

Trabajaba yo entonces en una empresa reaseguradora, que en forma solidaria se propuso reembolsar los riesgos cubiertos a sus clientes, las aseguradoras, en tan sólo 24 horas, cuando el trámite y papeleo normalmente llevaba varios días o semanas. Fue un esfuerzo humano importantes, dado el gran número de siniestros.

Así la enorme tragedia, se fue transformando en la fiesta de la vida. Gracias a esta generosidad y solidaridad se pudieron salvar más de 4,000 vidas, en el lejano 1985, y se instituyeron cuerpos de “topos” que han acudido a rescatar gente en todo el mundo. También en el ejército se inició el entrenamiento de perros para el rescate de sobrevivientes, como es el caso de la ahora popular “Frida”.


El sismo, memoria, no castigo





El geólogo Fernando Ortega Gutiérrez, investigador emérito del Instituto de Geología de la UNAM, explica: <<Los sismos son un fenómeno mecánico, provocado por los desplazamiento de enormes bloques de piedra.

El del martes 19 lo provocó un doblamiento súbito y casi vertical de la Placa de Cocos, que pasa por debajo de la Placa de Norteamérica.

La Placa de Cocos está formada de basalto y pasa debajo de las costas del Pacífico sur de México, desde Chiapas hasta Jalisco. En la zona costera entra con un ángulo de entre 20 y 25 grados, luego se hace horizontal, corriendo paralelamente a la Placa de Norteamérica.

Aquí lo que ocurrió fue que a la altura de Morelos, esa placa horizontal se dobló en un ángulo aproximado de 72 grados, por lo que cayó con un fuerte componente de vertical. Y fue probablemente este desprendimiento lo que provocó la onda sísmica.>>

Es decir, el sismo ocurriría tarde que temprano, y yo veo la mano Divina, simplemente al acelerar o retardar el proceso para que ocurriera en la simbólica fecha del día 19 de septiembre, fecha cargada de emociones, de sentimientos para millones de mexicanos, y así recordarnos el valor de la vida humana, pero también nuestra fragilidad e impotencia frente a las fuerzas de la naturaleza.

Recordarnos que podemos hermanarnos en una tarea común y ser generosos, compartidos y que como sociedad civil podemos organizarnos independientemente de gobiernos corruptos y partidos políticos egoístas.

Restaurar el valor de la vida humana, rescatada de la muerte eterna por el sacrificio del Hijo de Dios en la cruz.



“La fe actúa por la caridad” (Gálatas 5, 6)


El día 22 de septiembre los Obispos de México emitieron un comunicado intitulado: "Abrazo en la fe a los que sufren, reconocimiento, gratitud. Y llamado al compromiso para hacer el bien, bien."

<<Llamamos a todos los miembros de la sociedad, en estos momentos, a priorizar el valor e integridad de la vida humana en todos sus sentidos. Hoy, la realidad nacional nos convoca a pensar, actuar y convivir en los más altos valores de la generosidad, la gratuidad, el bien, la verdad y la caridad, que no provienen solamente de nuestras fuerzas o inteligencias, sino que son dones de Dios, que debemos acoger, cuidar y fomentar. Es tiempo de elevar nuestra mirada y encontrarnos en un fin común, que nos saca de cualquier egoísmo, protagonismo o interés particular. El claro testimonio de muchas personas -especialmente jóvenes-, nos muestran que la corresponsabilidad y la confianza, es el camino de toda civilización verdaderamente humana.

Con relación a la organización y estructura de la ayuda por parte de la Iglesia Católica, comunicamos que la Conferencia del Episcopado Mexicano, a través de su Comisión de Pastoral Social, y específicamente a través de la oficina de Cáritas Mexicana, I.A.P., organizará el Plan de Emergencia Estratégico, con el fin de ayudar a comunidades que están en diez entidades federativas. Nos encontramos en la difícil tarea de reunir información y hacer un análisis de la realidad, junto con la enorme tarea de organizar la ayuda inmediata que está en nuestras manos. También estamos haciendo un esfuerzo de comunicación a través de la plataforma: mexicoestadepie.org.

Hoy, más que nunca, estamos llamados a ser una Iglesia “en salida”, capaz de diálogo y encuentro, dispuesta a vivir el don y la gratuidad, de ser pobre en tanto tiene la capacidad de vaciarse de sí misma para mostrar el amor concreto del Padre, que a través de su Hijo nos enseña a ser caridad, sacrificio, entrega y fecundidad en medio del mundo, de manera discreta y sencilla.

El sismo no ha sido una sacudida solo de las placas tectónicas, sino también de nuestra conciencia nacional, que nos invita a revisar profundamente nuestro modelo de desarrollo, los valores que lo motivan, así como las prácticas de relación entre los seres humanos, entre éstos y el medio ambiente. Hoy, como señala el Papa Francisco en su encíclica social Laudato Si’, estamos llamados a construir un desarrollo humano, integral, sostenible y con fines trascendentes [...]>>

Que esta "sacudida de la conciencia nacional", no haya sido en vano, la respuesta está pues, en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestras manos, para una reconstrucción material, pero sobre todo moral...





Jorge Pérez Uribe

2 comentarios:

Brenda Pérez dijo...

En verdad hace falta valorar la vida en todas sus etapas y formas. Lamentablemente nos hemos acostumbrado a ser egoístas y pensamos que una vida vale más que otra, lo aceptemos o no.
Dios ha sido removido de la vida diaria, malinterpretando el laicismo, que tan solo es que no exista una religión oficial, no que se niegue el ejercicio religioso de cada uno en cualquier ámbito donde nos desarrollemos.
Bien está, ser solidarios en un momento de desastre, pero mejor aún es, serlo siempre.
Saludos cordiales estimado Jorge.

Jorge Pérez Uribe dijo...

Estimada Brenda, tienes toda la razón, y ojalá esta fuerte sacudida nos haga revalorar el valor de la vida, desde su concepción hasta su muerte.

Un abrazo.